A Juan Carlos, a Mariví
y a mí nos gusta la frescura que
tienen los conciertos en directo, frescura
que a veces, se pierde en los estudios
por la búsqueda de la perfección
auditiva. Teniendo esto en cuenta, hemos
grabado al unísono la voz, la guitarra
y el timple, o sea, un directo de estudio,
teniendo como oyentes a los técnicos
de sonido y a la gente que, casualmente,
pasaba por el estudio y se quedaban a
escuchar. A todos ellos, gracias por producirnos
buenas vibraciones a pesar de los micros,
los cascos y la tensión.